lunes, 12 de septiembre de 2011

Impulso Baires

Panorama político bonaerense: Presupuesto y seguridad, los temas inmediatos para después de octubre. Por ahora, coyuntura electoral

(Por: Fabricio Moschettoni, de Impulso Baires. Twitter @fmoschettoni . Facebook.com/moschettoni. E mail: moschettoni@impulsobaires.com.ar) En una semana aproximadamente las campañas electorales van a tomar más colorido publicitario. Sin embargo, el oficialismo sigue con ritmo, sin detenerse, sorteando imprevistos y redoblando la apuesta en inauguraciones. Mientras eso ocurre, las “oposiciones” tratan de salir del shock sufrido el 14 de agosto pasado, en una tarea que no les está siendo nada fácil. ¿Cuál es el techo de CFK?, ¿Hasta donde llegará Hermes Binner?. ¿Qué pasará luego de certificado el desplome de la UCR y desaparición de la CC?. ¿Hay pejotismo alternativo al modelo K?. Por otra parte, algunas tormentas que obligan despeje inmediato.

Antes de sumergirnos en la cuestión de la carrera electoral, merece unos párrafos previos algunas puntas que deberá afrontar la gestión bonaerense próxima, que todo parece indicar estará a cargo de Daniel Scioli, sin sobresaltos.
En breve, el Gobierno Federal ingresará en el Parlamento el proyecto de presupuesto 2012, y así dará cumplimiento a pautas constitucionales.
Independientemente de los parámetros que utilice en su envío, como la proyección inflacionaria, valor de nuestra moneda con respecto al dólar, crecimiento económico, entre otras cuestiones, marcará las pautas de cómo se moverán los estados subnacionales, a los que les tocará hacer sus propios cálculos luego de conocerse los indicadores macro.
Lo más probable es que Scioli aguarde lo máximo posible para hacer el avance provincial, el que seguramente quedará fuera del radio electoral, y terminará definiendo la influencia que se desprenda del mapa de la próxima Legislatura. Pero seguramente, el proyecto bonaerense de presupuesto tendrá incorporado algunas pautas como las atinentes a la reorganización de la administración provincial, por intermedio de la regionalización próxima.
Los últimos meses del año, para la política bonaerense serán a máxima velocidad, ya que el oficialismo aprovechará el envión que le propinen los bonaerenses en octubre, y así logrará certificar fuertes cambios estructurales.
Cualquier observador de la política se puede dar cuenta que con la fortaleza que podría tener el gobernador Scioli en la noche del 23 de octubre, no habría motivos para que el oficialismo se abstenga de apurar todos los cambios posibles que le permita perfilar el modelo de gestión para los próximos cuatro años.
Así es que la regionalización será el tema más taquillero de la cuestión, y todas las decisiones que se tomen girarán en torno a ese modelo provincial que se viene.
La intención de darle más vitalidad a los pueblos del interior, e ir descongestionando lo máximo posible el conurbano; mayor autonomía para marcar prioridades entre los intendentes, serán puntales para tener muy en cuenta.
Pero también el impulso del 23 de octubre podría llevar a los “gestionadores” bonaerenses a meter bisturí en áreas sensibles que necesitan nuevos reacomodamientos.
Concretamente, la seguridad pública provincial merece un nuevo tratamiento y reformas que no pueden esperar demasiado.
Reducir la situación a un hipotético cambio de ministro de Justicia y Seguridad, -el actual es Ricardo Casal-, sería minimizar un tema que necesita de una reconversión y colocarlo como una verdadera política de Estado.
Desde esta columna hemos insistido una y otra vez en retomar la senda de los aciertos que se desprendieron de la reforma que se inició en 1997 con la intervención de La Bonaerense a cargo del ex diputado Luis Lugones, y la intensísima labor del ex ministro León Arslanián.
En esos tiempos la seguridad provincial tuvo un proceso verdaderamente “revolucionario”, en donde se dio paso a un inusual control ciudadano de la fuerza, participación vecinal como colaboración a una política integral de seguridad, y depuración de la estructura policial.
Lamentablemente las sucesivas gestiones borraron aspectos más que positivos, que con el tiempo demostraron ser aciertos indiscutidos.
Volver a recrear el Instituto de Política Criminal, retornar a los Foros de Seguridad, reorganizar y restaurar las figuras de los Defensores de Seguridad, estrechar políticas que vinculen a la ciudadanía con la policía; y hasta hacer cambios profundos en materia de tener organismos que asistan al combate del crimen organizado, como una central provincial de inteligencia, tal como lo plantea el fiscal platense Marcelo Romero, son algunos de los aspectos para tener en cuenta.
Hoy, opositores como Francisco De Narváez, machacan con la inexistencia de decisión política para combatir el delito, pero de todos modos son nulas las ideas que lanzan al ruedo para la discusión de un programa.


Un oficialismo que busca consolidar el resultado, una oposición que quiere “sorprender”, y otra que busca no desaparecer


En todos los niveles es posible que el oficialismo supere la propia elección del 14 de agoto. Las encuestas conocidas hasta el momento van desde números muy conservadores, apenas aumentando el porcentaje obtenido en las primarias, hasta otras que se animan a plantear un escenario de mayor holgura.
De todos modos se observa una amplitud entre el primer y segundo que podría ser histórica en la historia política de nuestro país. Esa pauta la expresan todos los trabajos conocidos.
El oficialismo nacional, -tanto como en la Provincia y en municipios-, no va a salir de la fórmula que le dio muy buen resultado y es la de tener mucha participación diaria en donde mezclan anuncios e inauguraciones.

Oposiciones

En donde sí hay situaciones diversas es en la oposición. La falta de una definición, un liderazgo y propuestas convincentes la arrastró a un fracaso estrepitoso.
Igualmente hay que separar en grupos a las fuerzas opositoras, porque el día después de las elecciones no será igual para los diferentes actores.
En el ala opositor no pejotista se asoma como claro vencedor el Frente Amplio Progresista, liderado por el gobernador santafecino Hermes Binner. El sector viene articulando políticas atractivas y algunas presentaciones que lo destacan por sobre el resto.
¿Por qué a Binner le va a ir mejor que al resto de los opositores?. Sencillamente porque no sobreactuó sumándose al coro de embroncados cuestionadotes, y por el contrario, preparó una fuerza que no pierde la ilusión de gobernar, a pesar de la abismal diferencia electoral con el kirchnerismo.
Hermes Binner es un hombre de gestión, que gobierna una provincia compleja y que pudo hacer triunfar a su candidato en una elección distrital problemática.
Cuando se lo estudia, Binner y su fuerza dan los pasos de un espacio que quiere gobernar el país. Sorprendió unos días antes del 14 de agosto con la reunión que mantuvo con la cúpula cegetista. Con esa misma intención, -la de futura gestión-, el martes tuvo una importante reunión en La Plata con el presidente de la UNLP, arquitecto Fernando Tauber, y así sucesivamente avanzó con otros encuentros similares.
Todas esas señales, sencillas pero contundentes, terminaron sumándole a Binner, -además de popularidad-, el toque necesario de previsibilidad. Tal vez por eso en las últimas semanas está sumando cuadros, y hasta agrupaciones enteras provenientes de la Coalición Cívica y la UCR.
En tanto, sus “primos hermanos”, como son los radicales y seguidores de Elisa Carrió, están en un período catastrófico para sus intereses.

Jingle de la campaña electoral mendocina, pidiendo el corte de boleta que favorece a Roberto Iglesias




Ricardo Alfonsín, el candidato radical, ya no solo tiene problema con sus correligionarios mendocinos, quienes le cortarán boleta de manera masiva e indisimulada (escuchar jingle), sino que le viene sumando a eso un conflicto con los casi cuarenta intendentes bonaerenses.
Tal como viene anticipando Impulso Baires, ninguno de los jefes comunales radicales quieren a Ricardito en sus campañas. Entienden que la única manera se subsistir en octubre es apelando al voto delivery (cortar masivamente boleta), y desentenderse del plano nacional.
Una muestra de eso se producirá este sábado cuando Alfonsín relance su campaña desde el adverso distrito de Esteban Echeverría.
El territorio que hoy caminará Alfonsin es gobernado por el ultra K Fernando Gray, uno de los intendentes que mejor elección hizo para llevar votos a esa causa, y además vecinos del jefe comunal de Almirante Brown, Darío Giustozzi, el intendente que le puso sello a la elección más categórica del FpV bonaerense.
El lugar elegido por Alfonsín no es simbólico, para nada. O fue casual, o tal vez va ahí porque los radicales no tienen nada para perder. Pero a él le hubiese gustado relanzar su campaña desde algún municipio radical, con el acompañamiento de intendentes radicales y en medio de una gran fiesta partidaria, aunque el problema es que los jefes comunales de su partido lo resisten y hasta los consideran “piantavotos”.
A eso se le suma el divorcio firmado con Francisco De Narváez. Llegaron a tal punto en esa sociedad que en la semana mantuvieron una reunión terminante. El Colorado les dijo que jugaría a todas las puntas para tratar de manotear algún voto más (por ejemplo el coqueteo con los hermanos Rodríguez Saá), y los radicales no tuvieron más alternativas que aceptar la determinación denarvaista.
En la semana se intensificaron los contactos entre intendentes radicales y operadores de la Casa Rosada, como por ejemplo los apostados al lado del ministro de Planificación Julio De Vido. Uno de ellos, el dirigente radical porteño Marcelo Montero, consignó: “hay deseos fuertes de intendentes para que este modelo funcione. Con muchos de ellos hablamos la coyuntura, pero también el mediano y largo plazo, y eso lo más atractivo de la cuestión”.
Por otra parte, hay distritos en donde la UCR no gobierna y encima perdió las internas con los candidatos denarvaistas. Esa situación ocurre en La Plata, -por citar un ejemplo “vidriera”-, ciudad en la que por primera vez en la historia la UCR no llevará candidato a intendente, y en la boleta oficial estará el nombre del diputado Gonzalo Atanasof, identificado con sectores del peronismo de derecha y muy rechazado por los boinas blancas. En este caso, por ejemplo, se estima una estampida del votante radical a dos opciones concretas, como son el actual jefe comunal y candidato del FpV, Pablo Bruera, -quien tiene funcionarios radicales en su gabinete-, y el senador del Frente Amplio Progresista, Luis Malgamba, de amplia trayectoria en el centenario partido.
Una suerte peor que la del radicalismo formal correrá Elisa Carrió, de la CC. Allí hay una gigante atomización de su fuerza, y en la semana hubo listas comunales de su partido que se bajaron, como la del bahiense Andrés De Leo, y otras que podrían caerse en los próximos días.
La CC entró en su etapa final, y en los meses siguientes sufrirá la huída de la diputada Patricia Bullrich, que terminará siendo funcionaria macrista, y de otros cuadros políticos que podrían ser absorbidos por el Frente Amplio Progresista.

El PJ no K

En la semana, el presidencial Eduardo Duhalde trató de reaparecer y eligió un tema desgastado para hacerlo, como fue la denuncia de presunto fraude. Sobre eso, el oficialismo no gastó pólvora para contrarrestar, y además la propia oposición desestimó los dichos del ex mandatario.
En el duhaldismo hay una fuerte bronca por estos días con el chubutense Mario Das Neves, quien pidió cambiar la estrategia. El candidato a vice de Duhalde no está muy convencido de seguir adelante en la campaña, por lo que mandó a decir que no esperen demasiado de él.
Y en ese marco, quien quiere sacar algo de ventaja es Alberto Rodríguez Saá. El objetivo del puntano está en establecerse en el 10 % de los votos, y desde ese lugar comenzar un armado para convocar a peronistas no kirchneristas desde los primeros meses del año próximo.

No hay comentarios: