miércoles, 28 de enero de 2009

COMPLICADA LA POSIBLE ADHESION DE LA UCR A FORMAR PARTE DE UNA ALIANZA CON CARRIO

Complicada la posible adhesión de la UCR a formar parte de una alianza con Carrió
Los cuerpos orgánicos de conducción partidaria le son adversos a Gerardo Morales
Los radicales, más allá de las buenas intenciones, tendrían algunos inconvenientes no menores para la posible alianza con la Coalición Cívica. Si bien Gerardo Morales, titular del comité nacional, avanza de manera veloz para sellar un acuerdo con Elisa Carrió, los cuerpos orgánicos de conducción partidaria le son adversos, por lo que sin su consenso difícilmente pueda lograr compartir listas en distritos estratégicos como provincia de Buenos Aires y Capital Federal. Lo mismo ocurriría en varios lugares del interior.Para quienes no están en el tema en profundidad, la U.C.R. tiene un sistema de conducción partidaria que intentan reflejar el sistema republicano de gobierno. Existe un comité nacional (órgano más ejecutivo) y una convención nacional, y lo mismo en las provincias y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El comité nacional lo preside Gerardo Morales, un senador jujeño que está al mando del partido luego de una renuncia hace bastante tiempo y posteriormente fue reelecto, y además lo integran 4 delegados por cada provincia y ciudad de Buenos Aires, a los que se suman delegados de la Juventud Radical, Franja Morada y Organización de Trabajadores. Ese conjunto forma el comité nacional, que se reúne de manera de plenario cada tanto y traza líneas gruesas del accionar del presidente. Pero el organismo que marca las políticas de alianzas y es el máximo estamento de conducción se llama Convención Nacional. Ese cuerpo está integrado por convencionales, que son delegados de provincia y Capital Federal y que replican la cantidad de bancas que hay en la Cámara de Diputados de la Nación. La Convención, una especie de Congreso, determina las bases estratégicas de acción de la UCR, los fundamentos, las plataformas y en este caso las políticas de alianzas. En términos políticos ese cuerpo es totalmente adverso a Gerardo Morales. Hace unos meses, en Mina Clavero, provincia de Córdoba, se reunió para elegir autoridades y además quitar una especie de superpoderes que tenía el jujeño para sancionar a dirigentes que participaban en otras fuerzas políticas (y que son afiliados radicales) e intervenir distritos. En ese entonces, dirigente partidarios fueron testigos de una amenaza de renuncia por parte de Morales, luego que la Convención le mostrara su “número” y le “marcara la cancha”. Ahora bien, con un esquema similar, y situaciones parecidas en términos políticos, funcionan cada uno de los distritos. Por caso, en la provincia de Buenos Aires, el aliado de Morales, el titular del comité provincial, Daniel Salvador, está en frágil situación política en la conducción partidaria, ya que cuenta con un escueto número de delegados que lo respaldan, y con una convención provincial absolutamente adversa, la que es controlada por Federico Storani y Leopoldo Moreau (sobre 160 convencionales, Moreau y Storani contabilizarían alrededor de 100). Situación parecida es la de la Capital Federal. Los distritos “rebeldes”En ese marco, con un panorama nacional adverso y las principales vidrieras del país muy enfrentadas con su conducción, Gerardo Morales se sentó con las autoridades de la Coalición Cívica para avanzar en un acuerdo electoral, pero la cuestión generó fuertes polémicas en diversos distritos, quienes tienen apuntado al jujeño y prometen hacer tambalear la estantería acuerdista. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, Leopoldo Moreau y Federico Storani serían los que en definitiva decidan el destino de un acuerdo provincial, ya que tendrían controlada la Convención, y por otra parte, al llamado a internas que hizo el titular del comité partidario, Daniel Salvador, para el mes de mayo, llegarían con una tropa más armada que sus opositores. En la vereda de enfrente para una interna, Moreau y Storani tienen a Ricardo Alfonsín, el propio Salvador, y un puñado de dirigentes distritales como parte de la conducción de la UCR platense, encabezada por Sergio Panella, también el senador marplatense Jesús Porrúa, entre otros. A su vez, Storani y Moreau, en ese distrito, tienen mejor relación con los Cobistas, reunidos en el partido Consenso Federal. Esas cuestiones suponen que darían una diferencia política bastante abultada entre las fuerzas de Moreau y Storani con respecto al resto. En la Capital Federal, por ejemplo, ocurre una situación similar. Allí, el vicepresidente de la UCR, Marcelo Montero, -un clásico adversario de Morales en el plano interno-, dijo que el jujeño quiere actuar como un “sheriff” y “no es democrático porque se anticipa a resoluciones de los cuerpos orgánicos”. Asimismo, convencionales nacionales como Fernando Blanco Muiño o Diego Barovero, ambos del distrito porteño, embistieron contra Morales en severos términos, y lo acusaron de “manejarse con la política del hecho consumado y presentar ante la sociedad una alianza o acuerdo electoral con la Coalición Cívica de Elisa Carrió que en realidad no existe a la fecha y que debe ser debatida y resuelta en definitiva por los órganos de gobierno partidario", expresaron”. El grito entrerriano Desde Entre Ríos llegó otro palo a Morales, y muy fuerte. Allí, el diputado Gustavo Cusinato se indignó cuando el jujeño avaló una avanzada de Elisa Carrió para intentar admitir a Alfredo De Ángeli como cabeza de lista de legisladores. Cusinato, dijo que Morales "si sigue haciendo campaña con Elisa Carrió y avalando candidaturas en nuestra provincia, se va a quedar sin partido". “No vamos a permitir que algunos dirigentes nacionales, buscando su rédito personal, nos quieran imponer las políticas y alianzas que debemos hacer en la UCR de Entre Ríos, como si nosotros no conociéramos la realidad de nuestra provincia", había dicho el legislador entrerriano. "En Entre Ríos necesitamos una UCR sin patrones", había agregado. Morales se descargó y dijo: “Cusinato no me conoce, desconoce la decisión que tomamos para fortalecer al radicalismo” y agregó que “no voy a parar ninguna campaña, ninguna recorrida con (Elisa) Carrió y el socialismo por todo el país”. En el entorno de Cusinato, al enterarse de la aclaración de Morales, dijeron: “con eso queda comprobado que a Morales le interesa solo su carrera política, y para él el partido es un accesorio”. Final abierto Finalmente, los conocedores de la interna radical dicen que la situación de alianza entre la Coalición Cívica y la UCR está lejana aunque haya varias fotos y mensajes de buenas intenciones. Cabe una aclaración importante: a diferencia del agitado mapa radical, la Coalición Cívica llegó ordenada para encarar una conversación que apunte a un proyecto en conjunto. Pero la feroz interna del centenario partido, y la polémica conducción de Morales estarían haciendo dificultosa la convivencia, y el clima es más que espeso. En el radicalismo lo acusan a Morales de ser extremadamente personalista. Y lo cierto es que en los tiempos radicales, la aprobación de una política de alianzas está lejana, porque, dicen, “la Convención Nacional y las provinciales tienen la última palabra, y hoy por hoy los números están lejísimos de respaldar la decisión de Morales”. Algunos dirigentes que buscan posiciones conciliadoras le mandaron un mensaje a Morales y dicen: “si no abre el juego y se deja de vetar a los dirigentes de cada distrito como lo hizo con Moreau, o meterse en la política interna de las provincias, como fue el caso de Entre Ríos, solo tendrá una buena cantidad de fotos con Carrió pero no habrá alianzas”. Solos? De no lograrse una alianza con la Coalición Cívica, algunos radicales quieren reflotar la lista 3, y en ese sentido hay por estas horas importantes charlas con los seguidores del vicepresidente Julio Cobos en varios distritos, y dicen: “si vamos de esa forma y contamos los votos de todo el país, somos la segunda fuerza política”, y luego de esa razonamiento algunos hasta esbozan una sonrisa.
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